Por qué el autocuidado se ha convertido en una fuente de estrés

Cuidar tu mente también es cuidar tu cuerpo: claves de una psicóloga para reconectar con nuestro bienestar

Con motivo del Día Mundial de la Salud hablamos con Lurdes Castaño Aguado psicóloga y guía psicocorporal, quien nos ayuda a entender cómo la salud emocional impacta nuestra vida diaria y cómo las mujeres podemos reconectar con nuestro bienestar desde un lugar más consciente.

La presión social y la “carga mental” femenina

“El contexto actual nos invita más a las mujeres, por una cuestión cultural, a mantener constantemente el foco hacia afuera, desempeñando diferentes roles con perfección para ser válidas. Esto genera desconexión con nosotras mismas, con nuestros deseos y necesidades. En consecuencia, nuestra salud se ve afectada. La famosa “carga mental” no es solo un concepto de moda: refleja cómo las expectativas sociales y culturales sobre las mujeres generan estrés constante. Lurdes nos recuerda que muchas veces necesitamos dirigir la mirada hacia nuestro interior, reconectar con nuestra esencia femenina y escucharnos de verdad."

El estrés como una nueva normalidad

Más del 40% de las mujeres declara sufrir ansiedad, estrés intenso o agotamiento. Según Lurdes: Hay una inversión mayoritaria de recursos en "curar la enfermedad" en lugar de educar en factores de salud. La salud física y emocional están conectadas. La conciencia corporal no es un lujo: es una herramienta para gestionar emociones y mejorar nuestro bienestar general."En mis acompañamientos terapéuticos invito a mis pacientes a contemplar que la salud física y emocional/psicológica están conectadas, ya es conocido desde la Neurociencia que el cerebro para realizar su complejo funcionamiento recibe y necesita constantemente información del resto del cuerpo, de nuestra postura corporal y de la respiración, es decir a medida que cuidemos estas, nuestro funcionamiento cerebral se verá fortalecido y viceversa."

Primeros pasos hacia el bienestar

Cuando el estrés nos desborda, incluso la idea de “cuidarse” puede generar presión. El primer paso puede ser: “Permitirse la vulnerabilidad, darse permiso para estar en contacto con esas emociones displacenteras hasta que puedan disolverse y, a la vez, acompañarnos a poner voluntad en que el diálogo interno sea una invitación a realizar algo y no una obligación.Nuestra salud emocional está relacionada con hacernos responsables de cómo respondemos a la vida. No siempre podemos elegir las situaciones que vivimos, pero sí podemos decidir la actitud con la que nos relacionamos con ellas. También influye el lenguaje con el que nos hablamos y la elección de nuestros vínculos: que sean equilibrados y nutritivos. Además, integrar hábitos como un entrenamiento holístico, una alimentación saludable y productos de origen natural contribuye a nuestro bienestar. Incluso cuidar nuestra piel tiene un efecto profundo: cuidar nuestra piel es cuidar nuestro cerebro, ya que mente y cuerpo conviven en una conexión constante."

Autocuidado en la vida diaria

"En mi día a día intento darle la misma importancia a los momentos de —bailar, moverme, entrenar— que a los de o algo tan olvidado como parar. Meditar, respirar conscientemente o simplemente detenerme me ayuda a calmar la mente, volver a mi centro y encontrar mi orden interno. Desde ahí, conecto con lo trascendental, con niveles más sutiles de conciencia, confiando en mi intuición, que me recuerda que existe una realidad más allá de lo puramente material."

"Desde mi abordaje terapéutico acompaño a mujeres a darse cuenta de que el primer vínculo a cuidar es la relación con una misma. Darnos permiso para ponernos en el centro de nuestra vida y convertirnos en nuestra mejor compañera. También es una invitación a revisar el lenguaje con el que nos hablamos: sustituir los “tengo que” o “debería” por expresiones como “me gustaría” o “querría”. Este pequeño cambio nos acerca a nuestros objetivos desde un lugar mucho más amable y sostenible."

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