Según estudios publicados en el Journal of Investigative Dermatology, una revista científica internacional de referencia en investigación dermatológica, afirman que en el día a día, la piel está expuesta a partículas invisibles procedentes del tráfico, el humo o incluso la luz azul de las pantallas. Estas son algunas de sus consecuencias más comunes:
1. Pérdida de luminosidad
La piel se ve más apagada y sin vida debido a la acumulación de impurezas.
2. Deshidratación
La contaminación debilita la barrera cutánea, haciendo que la piel pierda agua con mayor facilidad.
3. Aparición de signos de la edad
Los radicales libres aceleran la aparición de líneas de expresión y hacen que la piel se vea más cansada.
4. Desequilibrio de la microbiota
El ecosistema natural de la piel se altera, volviéndola más sensible y reactiva